Ese jueves unió nuevamente al grupo de amigas de Cristina nuevamente con Mario; este se había convertido en una especie de héroe para ellas, por decirlo de alguna manera. Mariana, prima de Mario , que se encontraba en ese grupo selecto de amigas de Cristina, le pidió a la salida que vayan juntos todos hasta el paradero,ya que ella vivía una cuadra frente al paradero inicial, pero por lo general iban por una ruta hombres y por otra mujeres,esta vez no quería que fuera así.
-"Vamos todos juntos, tu con tus amigos y yo con mis amigas, así hacemos mas grupo, además estarás mas cerca de Cristina tonto"-le decía Mariana a Mario, con un tono seco pero pícaro a la vez. A Mario le divertía esa forma de ser de su prima, era muy selectiva con sus amistades, quería siempre estar a la moda, pero sin exageraciones, todo en un tono muy sobrio, elegante, con clase.Tenia aires de superioridad pero sin llegar a la arrogancia o el desprecio por los demás. En ese colegio la mayoría era de bajos recursos económicos, se podía decir que Mario y Mariana estaban en el selecto grupo de alumnos con buena posición económica, pero esto a Mario no le hacia diferenciar entre sus amigos, a pesar que llegaba de un colegio primario particular y donde estudiaba gente de muchos mas recursos económicos que los de su familia; era el colegio mas caro de la ciudad, en lo que a primaria se refería, y ahí nunca sintió marginacion por ser de una posición económica inferior que la mayoría, entonces no creció con esa idea en su cabeza. Mariana si era selectiva y muchas veces se enojaba con Mario por ,según ella, no saber elegir sus amistades, sobre todo aquellos que eran de otras secciones.Tenia ella además un macabro y algo oscuro sentido del humor, por lo general solo le divertían los "chistes crueles", era esto también, algo que a Mario le agradaba de su prima hermana.
-"Pero iré con todos mis amigos, hasta con Dante"- Le contesto Mario. sonriendole sarcásticamente. Pues Dante era un chico del aula que decían se moría por Mariana, y esta le tenia alergia, no le gustaba ni que se le acerque, era muy poco agraciado y usaba unos zapatos con hueco en las suelas, si, en ambas suelas. Se llevaba bien con Mario y su grupo, pero el no iba a ese paradero ya que vivía cerca del colegio, que dicho sea de paso quedaba en medio de una barriada.
-"ja, yo se que el no va a ese paradero"-Contesto como quien tiene controlada la situación.
-"Si pues, pero lo llevare solo para ver la cara que pones,además ya se te quiere mandar y yo le dije que ya!, lo hará en el trayecto"-Seguía Mario tratando de hacer enojar a Mariana.
-"Oye Mario! dile a ese feo que no quiero nada con el, que ni me hable! y que se vaya a bañar!"- contesto ya perdiendo la paciencia Mariana. A lo cual Mario estallo en risas.Le gustaba hacerla enojar. Igual que a sus amigas, con quienes también tenia una especie de relación amor-odio.
Ese grupo de amigas estaba conformado por 5 alumnas, las mas bonitas del salón y por coincidencia las de mejor posición económica que el resto del salón; solían andar siempre juntas, con las demás chicas del salón no pasaban de ser buenas compañeras de aula, pues acabada la clase, solo existían ellas 5. A Mario no les caía tan bien estas chicas, salvo Cristina y Mariana, las demás le parecían demasiado soberbias para su gusto, no encajaban en lo que el buscaba en una persona para considerarla su amiga. Así que la idea no le atrajo mucho. No cambio de ruta y tampoco junto su grupo con el de ellas.
Llego el viernes, ultimo día de semana, Al volver del recreo, Mario encontró en su cuaderno una carta, en hoja de papel rosado; era de Cristina, no lo pudo leer, por que sabia que si lo sacaba otros verían y no lo dejarían leer en paz, así que lo guardo y decidió que lo leería solo en su casa. Cuando estaba guardándolo en su mochila, se cruzo con la mirada de Cristina, este le sonrió tratando de agradecerle el gesto, ella le devolvió la sonrisa y se sonrojo agachando la mirada tiernamente. El corazón le latía fuerte a Mario y no veía la hora en que a clase termine y pueda irse a casa a leer tranquilo aquella "carta de amor".
Ya en casa, Mario leyó la misiva y efectivamente era una carta de amor, donde ella le confesaba entre otras cosas:
"...estoy enamorada de ti...quiero saber si tu también estas enamorado de mi, porque no me has dicho nada desde que nos besamos en la escalera.....contéstame pronto...un beso."
Era una carta de tres párrafos pero esto era en resumen lo mas importante que leyó Mario. Este no cabía mas en su felicidad, se sentía en la nubes, se sentía muy feliz, como nunca antes, estaba experimentando por primera vez un amor correspondido...
Mario aun sumido en su nube de felicidad no tuvo, otra vez, mejor idea que escribir su respuesta en la parte posterior de aquella carta rosada. Se inspiro lo mas que pudo y también entre otras cosas le revelo lo "muy enamorado.." que estaba de ella "también" , fue una contestación larga, que lleno toda la parte posterior de aquel papel, lo doblo con mucho cuidado tratando que quedase de la misma forma en que le llego a sus manos. Tuvo esa carta dentro de las paginas de un libro, en el cajón de la mesita de noche de su dormitorio, que por ese entonces lo compartía con su hermano mayor , y cada corto lapso de tiempo iba y revisaba si la carta estaba en la misma posición que lo dejo; temía que alguien mas la lea. Fue para él, el fin de semana mas largo de su vida, ya quería que Cristina tenga en sus manos aquella carta y porsupuesto saber que reacción tendría al leerla.
Llegó el lunes y antes de formación le dio a su prima la carta para que se la haga llegar a Cristina, advirtiéndole que lo haga con la mayor discreción posible.
-"Escribiste a la vuelta de la carta que ella te mandó?, que tonto eres, eso no se hace, es anti romántico. Y que harás cuando quieras volver a leer esa carta?"-Le dijo Mariana con una cara de decepción , achinando sus ojos , moviendo su cabeza y torciendo un poco la boca, típico gesto ya de ella.
-"Solo entrégale, además la carta no es para ti así que no critiques"- Intento defender su idea Mario, que en el fondo sabia que su prima tenia razón. Se sintió un tonto, hasta se le paso por la cabeza aceptar lo que decía ella, quitarle la carta y reescribirla en otro papel, pero su orgullo pudo mas, algo típico también en él.
Cristina quedó encantada con la carta, a diferencia de Mario, ella si lo leyó en el salón de clases, sola, y reía, se le veía feliz, sus ojos brillaban y hasta parecía que su rostro se iluminaba. Mario sabia entonces que había hecho lo correcto.
En el recreo ya el grupo de Cristina sabia lo de la carta, así que se decidieron a juntarlos de una buena vez y que sean enamorados, la primera pareja del aula. Así que decidieron que seria en la casa de Mariana aquel encuentro decisivo, solo debian encontrar el día preciso. Mientras, la semana avanzaba y ambos enamorados no se hablaban a solas, solo se escribían, en sus cuadernos, como al inicio. El le dedicaba canciones: No Podrás Escapar de Mi, El Amor Mas Bonito, No es Casualidad,etc. temas del genero salsa sensual tan de moda en ese entonces y del cual era fanático Mario. Ella le mandaba detalles en su cuaderno, como un corazón flechado y sus dos nombres dentro, stickers alusivos al amor, etc. En las clases de educción física , él celebraba cada saque o punto de ella cuando estaban jugando voley, y cuando él jugaba fútbol le dedicaba de lejos sus goles con un beso volado, ya era sabido por todo el salón aquel romance, lo que muchos no sabían era que Mario no se había atrevido aun a declarársele, esa vivacidad, liderazgo y picardía que irradia en publico, se convertían en timidez, retraimiento y pasividad cuando se le pedía que este a solas con Cristina. A pesar de tantas señales, no sabia como declararsele, no sabia que palabras usar y se convirtió su temor hacer el ridículo ante la persona que mas amaba, que descubriera que de amor no sabia nada, que de príncipe azul y valiente no tenia nada, que no sabia como hacerle un final feliz a esta historia de amor. El tiempo avanzo y la relación se congelo, no avanzo, llegaron los exámenes finales y nuevamente la separación de aulas durante esa semana. Otra vez al lado de Heydi, otra vez a verle las piernas, otra vez distraido, no solo por las piernas aquellas sino también por la angustia que le resultaba el no poder decirle en persona que quería ser su enamorado a Cristina. Además que la popularidad del grupo de ella iba en aumento desde la fiesta de aniversario, y que ya había rumores que la pretendían alumnos de grados superiores y con mas experiencia que el en relaciones de pareja. Acabo la semana y sintió que no había sido buena, sabia que sus examenes en su mayoría no los termino, y en otros casos comprobó que había resuelto mal la mayoría de preguntas.
Así llego el final de bimestre, ya en la ultima semana de octubre. Era lunes, Mario sabia que era día de dar los nombres de quienes integrarían el cuadro de méritos del 3er bimestre, y algo le decía que no iba a ser un buen día. Entro pues la sub directora, y tal como lo predijo Mario sucedió: "Décimo puesto...Mario Arenas!". Fue un cuchillo en su corazón aquella frase, estar parado ahí al frente de sus compañeros que lo miraban asombrados y sin entender que pasaba, como pudo descender del primer lugar de todo el primer grado de secundaria, hasta el puesto 10 del aula?!era l pregunta general. Ahí estaba él, avergonzado ante el murmullo general, mirando a la nada, pues no quería toparse con la mirada de nadie, mucho menos de Cristina, que estaba triste y tan apenada como él lo estaba ahí al frente. Al terminar de dar el resto de nombres de aquel cuadro de méritos Mario solo quería sentarse, pero aun faltaba algo, se nombro un nuevo brigadier, pues el ya no tenia los méritos para serlo, sintió que perdía autoridad, perdía liderazgo, perdía orgullo...eso lo acongojó. El resto del día se la paso callado, salio al recreo, y antes de salir, Ericka, la compañera de aula y que estaba a tres filas detrás de el , le dijo.
-"Ya ves lo que te pasa por andar con cartitas con Cristina?"- y esto fue seguido de la risa burlona de un par de compañeras que no veían con buen ojo al grupo de Cristina. Mario solo callo y acepto que algo de razón tenia, se descuido en sus estudios por escribir letras de canciones, frases que dejar en el cuaderno de Cristina, por idear como debía hacer para declararsele, por pensar todo el día en ello. Además recordó lo de Heydi en los exámenes finales:
-"Me cuentan que ya tienes enamorado cerebrito, es cierto?"- Le pregunto Heydi.
-"No!, quien te dijo eso?!"- respondió, fingiendo sorpresa, Mario.
- "Todo se sabe, se llama Cristina, porque lo niegas? es bonita la niña, tienes buen gusto"- dijo ella.
-"Es mentira, solo somos amigos, y nos fastidian en el salón con eso, pero no es cierto"- Siguió el mientras ojeaba un poco su cuaderno.
-"ah, si tu lo dices. Y nunca has tenido enamorada?"- insistía ella, sentada con las piernas cruzadas y con la mano debajo del mentón mientras apoyaba el codo en a carpeta,super relajada.
-"yo, claro, varias"- siguió él sin mirarla.
-"no te creo, seguro que ni sabes besar"- dijo ella entre risas.
-" Cuando quieras te enseño"- Atacó él sintiéndose ofendido y herido en su orgullo.
-" Eres muy niño para mi, pero lo haría por curiosidad, para demostrarte que mientes. Pero, a ti, te gustaría besarte conmigo?"- Dijo ella como quien conversa de algo tan vanal como el color del cielo. Esto perurbó un poco a Mario, pero no quería ceder, no quería demostrarle temor, a ella no, entonces siguió con su juego.
-"A quien no le va a gustar besarse con alguien tan bonita como tu? tendría que ser un ciego para no desearlo!"- le dijo ahora mirándola fijamente y logrando que los papeles se invirtieran brusca y sorprendentemente, pues ella se sonrojo. Esto lo advirtió Mario y se sintió ganador.
-"Eres muy lindo, nadie me había dicho eso, pero dime mas: que te gusta de mi?"- Dijo ella esta vez con un tono mas dulce y jugueteando un poco con su larga cabellera, quien sabe si por nerviosismo o coquetería.
-"Lógicamente tus piernas, tus cabellos, tu risa, creo que todo"- Dijo Mario terminando con una suave sonrisa, como queriendo bajar la tensión del ambiente. Ella lo miro fijamente y sonrió asombrada de lo que escuchaba de un niño de 12 años.
Entro el profesor y la conversión quedo ahí. Siguieron siendo cómplices en su "plagia", el le advertía cuando se acercaba el profesor, ella gustosa ahora enseñábale sus muslos. Esto se repitió en los siguientes días de examenes, a ellos se sumo otra amiga de ella que se sentaba adelante de ellos, conversaban de música, el cantaba y ella hacia coros con la amiga aquella.
Se divertían mucho antes de cada examen, congeniaron, ahora se saludaban con un beso en la mejilla, por decisión de ella, pues eso el no lo hacia con sus amigas de aula. El ultimo día de examenes, el le trajo por pedido de ella la letra de su canción favorita:"La Fuente" de Nino Zegarra.Ella se lo agradeció efusivamente con un abrazo, y antes del examen la cantaron juntos, la pasaron muy bien con la amiga que también participaba y no paraban de decirle lo "lindo" que era. Al final de ese examen, Heydi llamo a Mario a un costado y le propuso aprovechando que ese día ya no habría clases después del examen,que la acompañase a su casa, esta quedaba a unas cuadras del colegio.
-"Y con quien mas iremos?"-Pregunto con sincera inocencia Mario, pues para el lo normal era andar en grupo.
-"Nadie mas, solo tu y yo, que dices?"-Apuraba Heydi.
-"Ya , vamos" - Arriesgo Mario.
Caminaron pues juntos hasta la salida, ella se despedía de cuanto amigo se encontraba en el trayecto, él, trataba de convertirse en el hombre invisible, le asustaba la idea de ser visto por Cristina o por alguien que le
fuera con el chisme. Afortunadamente nadie que lo pudiera comprometer los vio salir juntos, no solo por suerte, sino porque aquella aula donde estaba rindiendo examen Mario salio 10 minutos después porque hubo demora en la entrega de examenes para esa aula, además aquel que entregaba el examen ya podía salir e irse a su casa, Mario opto por quedarse hasta el ultimo aun habiendo terminado su examen por ayudar a que Heydi termine "a su manera" el examen.
El trayecto fue interminable para Mario, que ya empezaba a arrepentirse de jugar al adulto, cuando aun sabia que por dentro quien gobernaba era aquel niño divertido y juguetón, que pedía estar libre y no amarrado a una chica mayor, con quien según él tendría que evitar comportarse como un niño.
-"así que hace dos mese cumpliste los 13 años, y no hiciste fiesta?"- preguntaba Heydi.
-"No, solo fue algo familiar, cayó domingo además."-Contesto él, mirando el camino.
La conversación camino a casa de ella fue al comienzo llena de temas vanales de la vida, nada importante, nada complicado, de vez en vez reían, o cantaban algún coro de una canción. Ella contaba anécdotas de su infancia, de su aula, etc.pero igual Mario se sentía reprimido, confundido. Era primera vez que andaba junto a una chica, solos los dos y eso hacia que en la mayoría del trayecto permaneciera callado. Llagaron a su casa, ella se paro de espaldas a su puerta, quedando frente a frente a él, le puso una mano en el hombro y le dijo:
-"Gracias por acompañarme, de aquí cuando te veré?"
-"De nada, de aquí hasta los otros examenes sera , no?"- Dijo Mario, con cierto nerviosismo de sentir aquella mano en su hombro.
-"Que malo, ya vi que solo quieres ver mis piernas no?"- contesto ella sonriendole pícaramente.
-"Nooo, solo que en recreo ni te veo, y no estudiamos juntos, nada mas"-dijo el mirando a los lados un poco mas nervioso pues notaba que ella estaba más cerca..
-"Te voy a extrañar entonces cerebrito"- dijo Heydi aproximándose y dándole un beso en los labios, un beso que duro poco mas de 3 segundos. Luego de lo cual ella se separo y casi entrando a su casa dijo:
-"Tenia razón , aun no sabes besar", luego de lo cual sonrió y terminó de entrar en su casa, dejando paralizado, mudo y totalmente sorprendido a Mario. Solo atinó a girar sobre sus talones, intentar caminar con calma a pesar de lo acelerado de su corazón, sin explicarse porque. Camino así durante varios minutos, hasta que llegó a un paradero de ENATRU cercano a aquella casa, se subió en él, y luego empezó a reírse solo, "esta loca" se decía y reía, "pero que rico beso", lo volvía a imaginar, y volvía a disfrutarlo y experimentarlo como un niño, sonriendo como un niño, como un niño feliz...
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